Formación Vocacional

La falta de oportunidades de empleo puede ser determinante para inclinar a los jóvenes a la vagancia, a los vicios, a la participación en pandillas y, en general, a la delincuencia. Cuando, además de la falta de ocupación, como problema temporal, los jóvenes se ven afectados por otros factores de riesgo y sienten que no tienen perspectiva o posibilidad de obtener en el futuro un empleo digno y bien remunerado, el problema es aún más grave.

La falta de ocupación, en sentido amplio, es la madre de todos los vicios. La falta de empleo es factor determinante del fenómeno delincuencial en general. Desde un programa de prevención de la violencia no se pueden modificar las insuficiencias o las deformaciones estructurales de la economía de un país, pero se pueden hacer contribuciones importantes para mejorar las aptitudes laborales y las posibilidades de éxito de los jóvenes en riesgo.

Para desarrollar el componente de formación vocacional y empleo, como parte de sus programas de prevención social de la violencia, el Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP) establece convenios con instituciones públicas, asociaciones y fundaciones privadas que brindan una capacitación formal en áreas técnicas a jóvenes de barrios populares en zonas urbanas con elevados índices de violencia y delincuencia.

La oferta especial de empelo para jóvenes en riesgo se gestiona con empresas radicadas en las zonas del proyecto de prevención de la violencia y con instituciones del Estado que realizan obras de infraestructura o prestan servicios públicos en estas demarcaciones municipales. El CNSP también coordina esfuerzos con el Instituto Salvadoreño de Formación Profesional (INSAFORP), a través de su programa de “Habilitación para el Trabajo”, y con el Ministerio de Trabajo y Previsión Social, a través de su programa de “Bolsa de Trabajo”.

El impacto de programas similares a éstos ha sido sorprendente en ciudades de otros países con graves problemas de violencia. La posibilidad concreta de obtener un empleo cambia profundamente las actitudes y las conductas de los jóvenes en la familia, en la escuela y en el vecindario. De esta manera, los programas especiales de empleo contribuyen a mejorar sensiblemente la situación general de violencia, delincuencia e inseguridad que padecen los barrios populares y las colonias adyacentes